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A
través de los tiempos, los sabios de Israel se esforzaron
por desentrañar el significado de las distintas festividades.
Y como en otros temas, también en éste aún
queda abierta la búsqueda. |
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En cada una de ellas marca la Biblia dos significados: uno propio de las tareas agrícolas y de los cambios en la naturaleza a lo largo del año, y otro histórico, relacionado directa o indirectamente con el Éxodo de Egipto. En cuanto al primer aspecto, la festividad que nos ocupa se denomina "Jag Haasif", la Fiesta de la Recolección. En lo referente a su significado histórico, recibe el nombre de "Jag Hasucot", la Fiesta de las Cabañas o de los Tabernáculos.
LA FIESTA POR ANTONOMASIA.
Con
la llegada del otoño, los labradores, los viñateros, los
fruticultores, recogen y almacenan los frutos de su labor. En Deuteronomio
("Dvarim"), el 5º libro del Pentateuco, leemos (XVI,
13-14): "Celebrarás la Fiesta de las Cabañas durante
7 días, una vez recogido el producto de tu era y de tu lugar.
Te regocijarás en esta fiesta tú, tu hijo, tu hija, tu
siervo y tu sierva, así como el levita, el extranjero, el huérfano
y la viuda que habitan en tu ciudad".
Dice después el texto (XVI, 15): "Y te darás por
entero a la alegría" ("Vehaíta aj
saméaj"). De ahí la tercera denominación
de esta festividad: "Zman Simjatenu" (el tiempo de
nuestra alegría). Y a veces es llamada simplemente "la fiesta"
("Hejag").
Sin embargo no todos los campesinos podrían alegrarse por igual,
ya que los frutos de sus tierras serían disímiles. Por
eso el Levítico (o "Vaikrá") ordena:
"Moraréis los 7 días en cabañas (XXIII,
42)... "que yo hice habitar en cabañas a los hijos
de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto" (XXIII,
43).
Sin duda, se trata de una rememoración histórica. Pero
es también un símbolo de igualdad. En el desierto que
los judíos debieron recorrer durante 40 años, no había
palacios junto a precarias chozas. Todos moraban en sus cabañas.
La "sucá" (cabaña) que los representa,
es para el Pueblo de Israel un recuerdo de aquella vida primitiva, sencilla
e igualitaria.
LA ÚLTIMA GUERRA.
La
fiesta de Sucot no sólo rememora el pasado, sino que también
se relaciona con el futuro del Pueblo Judío, y aun con el de
toda la Humanidad. En efecto, el fragmento del libro de Ezequiel (capítulos
38 y 39) que se lee públicamente en las sinagogas durante "Jol
Hamoed" de Sucot (los días de media fiesta),
se refiere a la invasión de Israel por parte del príncipe
soberano Gog, de la tierra de Magog. (Este tema también aparece
en el Talmud, como "la guerra de Gog y Magog").
Es la visión profética de la Gran Guerra Postrera, en
la que los enemigos de Israel serán vencidos, y luego de la cual
sobrevendrán los Tiempos del Mesías, el Reino de Dios
en la Tierra, la Paz Universal.
De este modo, el Pueblo Judío vinculó su visión
de un futuro luminoso para la Humanidad, con la Fiesta de Sucot.
LOS SACRIFICIOS EXPIATORIOS.
Hay
otro tema asociado a esta festividad. En ninguna otra se sacrificaba
semejante cantidad de animales, sobre todo novillos, en el Templo
de Jerusalem ("Bet Hamikdash"). En Números
("Bemidbar") XXIX, se habla de un total de 70 novillos
a lo largo de los 7 días de la fiesta, mientras que en "Shminí
Atzéret", el 8º y último día, se sacrificaba
uno solo. Los sabios del Talmud interpretaron que los 70 novillos se
correspondían con 70 naciones, y el novillo único con
una única nación. Y dice al respecto Rabí Iojanán:
"¡Ay de los pueblos que ignoran lo que han perdido! Mientras
existió el sagrado Templo de Jerusalem, había un
altar que los purificaba. Pero ahora, ¿cómo podrán expiar
sus culpas y obtener el perdón?".
Sus palabras confieren a la Fiesta de Sucot una dimensión
universal.
EL ECLESIASTÉS ("KOHÉLET").
El
día Sábado de media fiesta ("Shabat Jol Hamoed"),
o bien el 8º día de la festividad ("Shminí Atzéret"),
se lee públicamente de los rollos de pergamino guardados en las
sinagogas, el texto bíblico de Eclesiastés ("Meguilat
Kohélet"). En el Hemisferio Norte se aproxima el
otoño, y nada hay más melancólico y otoñal
que ese libro atribuido al Rey Salomón. La vanidad de la vida
y la insignificancia del hombre, se expresan en él como en ningún
otro. Por lo que, en apariencia, sería el menos apropiado para
el tiempo de Nuestra Alegría ("Zmán Simjatenu").
Pero el judaísmo lo entiende de otra manera. El contenido de
"Kohélet" no se opone a los festejos de "Bet
Hashoevá", ni al desfile y las danzas de "Simjat
Torá", sino que es su contrapartida. Para el
judaísmo, la vida y el hombre son multifacéticos, las
alegrías y las tristezas se entremezclan.
Simjat Bet Hashoevá: En la época del Segundo templo,
en jol hamoed Sucot, tenía lugar una ceremonia en la que
se extraía el agua que brotaba de una fuente y se la ofrendaba
en el altar, en medio de grandes manifestaciones de alegría.
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