La Voz Judía


La Voz Judía
Historias de Simjat Torá
Por Rav Moshe Shmuel Shapiro zt”l,

Rosh Ieshivá de Be’er Iaacov
Los 200.000 pesos de una vort

Cierta vez, Rav Moshe Shmuel Shapiro zt”l y Rav Jaim Kreiswirth zt”l, último rabino de Antwerp, se encontraron en Natanya durante bein zemanim. Rav Berel-Domb, uno de los bojur ieshivá, quien también estaba en Natanya, oyó el siguiente diálogo entre ellos en el transcurso de una exhuberante discusión sobre la Torá.
Rav Kreiswirth dijo: “Yo estoy por decirte que un devar Torá vale 100.000 pesos”.
Rav Shmuel le respondió: “Si es un vort tan importante que cuesta tanto dinero, entonces yo quiero escucharlo, por cierto”.
Y el Rav Jaim le respondió: “Por supuesto, pero con la sola condición de que tú estés dispuesto a pagar el precio, es decir, 100.000 pesos”.
Rav Moshe Shmuel le respondió: “Por favor, dime el devar Torá y si yo decido que de verdad es tan valioso, entonces te daré los 100.000 pesos”.
Rav Jaim, con su estilo animado clásico y sus amplios conocimientos le relató entonces el devar Torá. “¿Nu? No piensas que vale 100.000 pesos?”.
“Absolutamente”, le confirmó Rav Shmuel. “Sin duda alguna vale 100.000 pesos y ni un centavo menos”.
Sonriendo, Rav Jaim insistió. “¿Nu? ¿Dónde están los 100.000 pesos que me prometiste?”
“Yo”, respondió Rav Moshé Shmuel, “estoy dispuesto a pagarte los 100.000 pesos en la misma ‘moneda’ que tú usaste. Yo te voy a contar un completamente maravilloso jidush que vale no menos de 200.000 pesos. ¿Estás de acuerdo?”
Luego del alegre consentimiento de Rav Jaim, Rav Moshé Shmuel procedió a relatar su jidush con gran simjá. Cuando terminó, le dijo a Rav Jaim: “¿Y ahora qué me dices? ¿Yo tenía razón? ¿Ese jidush no vale 200.000 pesos?”.
“Por cierto que sí”, le respondió Rav Jaim, “qué bello y especial fue ese vort –mejor que el oro. Yo verdaderamente pienso que no está sobrevaluada”.
Con su clásica sonrisa que podía iluminar una habitación, Rav Moshé Shmuel entonces se dirigió a Rav Jaim y le dijo: “Si es así, ¿Dónde está mi vuelto?”.

La persona que hizo sonreir a Rav Eljonon Wasserman

Rav Moshé Shmuel Shapiro solía hablar sobre el serio comportamiento de Rav Eljonon Wasserman zt”l Hy”d. Rav Eljonon emitía tal yirat Shamayim que siempre se hacía visible en su semblante. Su yirat Shamayim era tan grande que él ni siquiera se permitía tener una pequeña sonrisa en su rostro. Esto se debía al cumplimiento de la Guemará (Brajot 31), donde Rav Iojanan dice que está prohibido que una persona llene su boca con una sonrisa y que sólo debe hacerlo con la llegada de la gueulá shleimá que permitirá que la boca se llene de risas.
Rav Eljanan cumplia esta Guemará en su sentido literal. Nada podía alterar la seriedad que investía todo su semblante.
Sólo dos veces, según contaba Rav Moshé Shmuel, pudieron algunos talmidim arrancarle una sonrisa. La primera vez fue durante un sheva brajot, cuando uno de los talmidim estaba diciendo algunas palabras sobre badjanut. Rav Moshé Shmuel explicaba que el badjan no era simplemente un charlatán cualquiera. El era capaz de penetrar en la seriedad que siempre se evidenciaba en Rav Eljanan y arrancarle una sonrisa, y que eso era una señal de que no se trataba simplemente de un badjan, sino que era una persona especial y única.
“La segunda vez”, decía Rav Moshé Shmuel, “fue cuando yo fui un talmid de la Ieshivá. La situación financiera de la Ieshivá era extremadamente precaria. Fue durante los años de la Depresión, en los primeros años de la década de 1930. No había comida para darle a los bajurim y a Rav Eljanan no le quedó más remedio que viajar hasta América para reunir fondos. Nosotros, los bajurim, estabamos descorazonados. Eso significaba que íbamos a

perder por unos meses los valiosos shiurim del masestro Rav Eljanan que nos proveía de una claridad extraordinaria la lectura de la Guemará.
Un grupo de jóvenes estudiantes fuimos entonces a hablar con Rav Eljanan con el fin de persuadirlo de no viajar (uno de los bajurim, Rav Shmuel Berenbaum shlita dice que ese bajur fue el mismo Rav Moshé Shmuel), y le dijo “Rebi, por favor, no nos abandone. Estamos muy sedientos de recibir el manantial maravilloso de vuestra Torá. No queremos sufrir la pérdida de oir los shiurim de nuestro Rosh Yeshivá. Si se trata de que el Rosh Yeshivá tenga que realizar este viaje para que podamos reunir dinero para comprar comida para nosotros, nosotros queremos decirle al Rosh Yeshivá que todos los talmidim de la Yeshivá hemos decidido pasar por alto el tema de la comida en la Yeshivá. Nosotros estamos dispuestos a arreglarnos sólo con pan y agua de modo tal que no nos veamos forzados a perder meses de shiurim”.
Rav Moshé Shmuel continuó contando, “entonces, cuando Rav Eljanan escuchó el apasionado ruego de su talmid, su rostro se iluminó y una pequeña sonrisa asomó en su sagrado semblante”.

La danza de Rav Eljanan y Rav Boruj Ber

Rav Moshé Shmuel recordaba el exclusivo honor que había tenido al ver a Rav Eljanan Wasserman bailando junto con Rav Boruj Ber Leibowitz en la jatuná del hijo del Rav Boruj Ber, Rav Iaacov Moshé Leibowitz.
El contaba como los dos grandes gueonim y tzadikim bailaban con gran entusiasmo uno frente al otro. Resultaba claro que al margen de la gran mitzvá de alegrar al novio y a la novia, cada uno de ellos tenía en mente que estaban bailando en honor de la Torá. Era como bailar en honor del Sefer Torá durante un Simjat Torá.
Rav Moshé Shmuel continuaba diciendo: “Rav Eljanan bailaba, pero Rav Boruj Ber era un bailarín nato. La imagen era sencillamente imposible de olvidar”.
Al finalizar el casamiento, Rav Boruj se sentó en una silla ante una mesa y comenzó a relatar historias de hanagot que él había tenido el honor de presenciar cuando estaba junto a su rebi, Rav Jaim Brisker, y otros gigantes de la Torá. Entre una y otra historia,el cantaba las más sentidas canciones que llenaban los corazones de emoción.
Estos relatos continuaron hasta que se hizo de día, y la Rebetzin Leibowitz fue a recordarle a Rav Boruj Ber que ya se había hecho muy tarde y que era hora para Kriat Shema shel Shajarit…

 

La Tribuna Judía 70

Redacción y Administración: Lavalle 2168 Of. 37 ( C.P. 1051) de 15.30 a 18.00 Hs.
Tel.: 4953-7132 / Telefax.: 4961-0954

Tribuna Judía
Una voz que ahonda en las raices judías

Aparece quincenalmente
Director: Prof. Pedro E. Berim
Diseño y Diagramación: Luminaria Design

Propietario
Unión de Israel en la argentina (U.D.I.)

Registro Nacional de la Propiedad Intelectual #187.257