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¿CIERRA OTRA ESCUELA JUDÍA?

El viernes 26 de octubre, en nuestra redacción, recibimos la información de que la escuela secundaría Natang Gesang cerraría sus puertas a fin del corriente años escolar. Debido a que no pudimos comunicarnos con directivos de la institución no la podemos confirmar, aunque sabemos que algunos padres se dirigieron a la AMIA para informarles a sus directivos del malestar que embargaba a los alumnos.
De acuerdo a lo que pudimos averiguar, por motivos que tienen que ver tanto con la crisis económica que afecto al país a partir del 2001 como a la decisión de muchos padres, cuyos hijos concurrían a la escuela primaria de dicha institución, de optar por otra oferta educativa, mermó la cantidad de alumnos de la escuela secundaria Natan Gesang hasta llegar a un número que la hace económicamente imposible su continuidad.
De acuerdo a las versiones circulantes, los responsables del Natan Guesang le ofrecen a los padres de los alumnos que están cursando en sus aulas la posibilidad de que continúen sus estudios en la escuela Sholem Aleijem, situación está que ya se ha producido en casos de cierres anteriores.
Que una escuela judía cierre sus puertas nos resulta doloroso, cualquiera sean los motivos que lleven a sus directivos a tomar esa decisión, pues evidencia que algo no funciona como es debido en la comunidad, lo que se agrava si es por motivos económicos.
En nuestras páginas en innumerables ocasiones nos hemos referido a que las escuelas raigales y las yeshivot aumentan, año a año, en forma constante la cantidad de alumnos, pese al escaso o nulo apoyo económico que reciben por parte de la AMIA y del Joint. Eso es consecuencia de la esforzada tarea de sus responsables para conseguir los fondos necesarios que permitan su sostenimiento, pues al igual que el resto de las instituciones educativas de la comunidad judía, los padres de los alumnos que estudian en las escuelas raigales y las yeshivot, han sufrido los embates de crisis económica y tienen dificultades para hacer frente al pago de los aranceles.
Pero, sin lugar a dudas, también tiene que ver en este proceso de achicamiento de la red escolar comunitaria, en especial de las escuelas secundarias, el nivel educativo que se les brinda a los alumnos, que desgraciadamente en las últimas décadas se ha centrado en muchas de ellas en la enseñanza del idioma hebreo, rikudim, shirim, inglés y computación, estas dos últimas materias por presión, de los padres que no tienen muy en claro el por qué de brindarle una educación judía a sus hijos.
La explicación que muchos dirigentes brindan sobre este tema, que los padres no tienen formación judía y quieren que sus hijos reciban una educación que les permita una buena inserción laboral similar a las que brindan escuelas privadas inglesas, por ejemplo, puede ser real pero indica que quienes deberían actuar para remediarlo no lo hacen.
Ocurre, según lo que observamos, que el fenómeno que muchos denominan asimilación, otros integración cultural al medio en el que vivimos y nosotros perdida de los tradicionales valores judíos que nos distinguieron como pueblo a lo largo de milenios no puede ser evitado por quienes no practican la raigal forma de vida judía.
Algo que indica lo que está ocurriendo en nuestra comunidad es la existencia de programas como “Shaar” que plantea la necesidad de integrar a la comunidad a los matrimonios o parejas multiculturales (constituidos por un judío y un no judío) respetando las peculiaridades de cada uno o como “YOK”, que organiza multitudinarias celebraciones de Pesaj o Rosh Hashaná en una plaza pública en fin de semana anterior a las festividades instalando un verdadero chuk (mercado) donde se mezclan los puestos que ofrecen comidas tradicionales, con los de venta de ropa y algunos que ofertan libros de temática judía tradicional pues es “faccion” ser judío.
Pero pareciera que la dirigencia que se autodefine como “laica” o “tradicionalista” no lo entiende y continúa sin asumir que la comunidad se achica debido a que sus miembros no encuentran el marco adecuado para afirmar su identidad como judíos, cosa que si ocurre en los ámbitos observantes de la Torá.
El cierre de escuelas judías “tradicionalistas” mientras las raigales y las yeshivot aumentan la cantidad de alumno es el resultado de este proceso, pues quien desea afirmar su identidad judía y la de sus hijos percibe que el único camino es volver a las fuentes que nos distinguieron a lo largo de milenios.

 

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