La Voz Judía


La Voz Judía
Comunitarias
Iom Hashoá Vehagvurá

Conmemoración central comunitaria
La noche del martes 13 de abril, en el teatro Astral, la DAIA – como lo hace anualmente junto a Sherit Hapleitá, Generaciones de la Shoá y la Fundación Memoria del Holocausto – llevo a cabo la conmemoración central comunitaria de Iom Hashoá Vehagvurá, que se efectúa en el aniversario del Levantamiento del Ghetto de Varsovia, del cual este año se cumplen 67 años.

Este año entre los invitados especiales se contaron el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, doctor Ricardo Lorenzetti, quien fue uno de los oradores y el gobernador de la provincia de Santa Fe, Hermes Binner.

Manteniendo la estructura de los últimos años, el acto que estamos comentando tuvo un hecho que sorprendió e impactó de sobremanera, el testimonio brindado por la señora Rosa Rotenberg, sobreviviente de la Shoá, nacida en el Ghetto de Varsovia en junio de 1941, que cuando tenía 6 meses de edad pudo ser sacada del Ghetto y llevada a un orfanato que funcionaba en un convento de monjas polacas, donde su padre la .encontró una vez finalizada la guerra.

Podemos decir que a nuestro entender las siguientes frases de señora Rotenberg se resumen el dolor que su testimonio transmitió a todos los asistentes: “Me salvé de que me arrancaran de los brazos maternos, de que me tiraran por una ventana, de que me estrellaran contra una pared (…) Fui cuidada con amor, pero no me salvé del dolor de mis penurias y no conocí el arrullo materno”, ni tampoco el rostro de su madre que enviada a la muerte pocos días antes que Auschwitz fuera liberado por las tropas soviéticas, el 27 de enero de 1945..
El embajador Daniel Gazit, pronunció un discurso centrado en la necesidad de no disimular los pequeños actos discriminatorios y combatir todo tipo de extremismos, que uno de los principales medios, el diario Clarín calificó de “llamativamente humanista para quien detenta un cargo tan político Gazit” demostrando sus preconceptos respecto al Estado de Israel y quienes lo representan.

Por su parte Alan Hofman, mazkir del Consejo Juvenil Sionista Argentino, en nombre de la juventud comunitaria destacó el papel que les corresponde a los jóvenes en la tarea de mantener siempre presente la memoria de la Shoá, para evitar que pueda repetirse.

Como era de esperar, fue el discurso del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el que acaparó la mayor atención de los medios, aunque - para nosotros - a lo que expresó: una valoración de lo ocurrido durante la Shoá en la cual destacó los hechos ominosos del nazismo como también la actitud de quienes manifestaron su solidaridad poniendo en peligro sus vidas para salvar judíos, les faltó a sus palabras un par de detalles por demás significativos: el primero, reconocer que el Gobierno argentino de aquellos años no fue solidario con los judíos perseguidos por el nazismo; y el segundo, que en lugar de abrirles las puertas para que pudieran radicarse aquí, se esforzó para evitar que llegaran, algo que no hizo con los nazis que luego de la derrota buscaron refugio en el país.

El presidente de la DAIA, Aldo Donzis, partiendo de la aprobación de las Leyes de Nuremberg, el 15 de septiembre de 1935, destacó que “Desde chicos, nuestros maestros nos enseñan que los pueblos que no aprenden de su historia están condenados a repetir los errores del pasado. Ese valor debe ser multiplicado y transmitido a nuestros hijos. Esta fecha también representa una oportunidad para reflexionar sobre el daño irreparable que puede significar callar y esconderse frente al odio y la destrucción”, para finalmente referirse a ciertos hechos que ocurren en el país y que se relacionan directamente con el mensaje difundido por el nazismo, como las profanaciones a los cementerios judíos y las pintadas antisemitas, de las que las efectuadas hace pocas semanas en Santa Teresita, son un ejemplo. También expresó, al finalizar su discurso, una fuerte crítica a Luis D’Elía por haber entrevistado a un prófugo de la justicia de Argentina, el ministro de Defensa iraní, uno de los seis individuos involucrados en la decisión de realizar los ataques terroristas a la Embajada de Israel y la AMIA.

Acto en la Fundación Memoria del Holocausto – Museo de la Shoá
El 15 de abril se realizó en la Fundación Memoria del Holocausto un acto en recordación del Levantamiento del Ghetto de Varsovia, iniciado el 19 de abril de 1943, fecha en que el pueblo judío, de acuerdo al calendario hebreo recuerda Iom Hashoá, y que el Ministerio de Educación de la Nación designó, de acuerdo al calendario gregoriano, como Día de la Convivencia en la Diversidad Cultural, mediante una resolución que promueve que en los establecimientos educativos se lleven a cabo actividades para “afianzar el aprendizaje de la tolerancia, del respeto al otro y de la convivencia en la diversidad cultural como valores fundamentales de la vida democrática.”.
Representó al Ministerio de Educación Mara Brawer, subsecretaria de Equidad y Calidad, quien luego de señalar el compromiso del Ministerio de Educación con la construcción de la memoria manifestó que “El sentido de la memoria, el sentido de trabajar con los chicos el recordar, tiene que ver con que el pasado constituye y significa nuestro presente, y el análisis que hagamos del pasado y del presente nos proyecta en el futuro. La función de la escuela es formar ciudadanos, y formar ciudadanos críticos, capaces de entender y analizar que acontecimientos como la Shoá no son productos de hombres alocados, sino que tienen que ver con condiciones materiales y subjetivas que permitieron su producción”, para luego afirmar “Específicamente cuando hablamos del Levantamiento de Ghetto de Varsovia [en las escuelas] que tiene que ver fundamentalmente con resistencia del pueblo judío en la Shoá, debemos resaltar que la resistencia del pueblo judío tuvo una característica fundamental, que fue fundamentalmente una resistencia espiritual, cultural, luchando por su identidad”.

Luego del encendido de las 6 velas que simbolizan a los 6.000.000 de judíos asesinados por el nazismo, Eugenia Unger, sobreviviente de la Shoá brindó su testimonio, centrado en sus vivencias en el Ghetto de Varsovia, quien expresó que “la resistencia comenzó siendo una lucha de espíritu por la preservación y conservación de nuestra cultural y de nuestros valores humanos, judíos y universales que se expresó a través de las ollas populares, redes asistenciales, escuelas clandestinas, servicios religiosos, recitales musicales, representaciones teatrales, sin embargo esta resistencia pasiva tomo la forma de levantamiento armado cuando quedaba claro que los días en el Ghetto eran contados y los jóvenes resolvieron hacerle pagar a los nazis cara las vidas judías y llamaron a luchar por el honor, por la dignidad nacional, social y humana” para luego relatar las dificultades con los que contó la resistencia judía, entre los cuales estaba el antisemitismo de las poblaciones locales y de como se produjo la lucha en el Ghetto de Varsovia, resaltando que “Ninguno de los defensores judíos se permitía la más pequeña esperanza de lograr una victoria frente a un enemigo tan poderoso y despiadado (…) El haber quedado viva entre tantas víctimas no es ni premio ni castigo, es una misión. La misión de trasmitir a las futuras generaciones las enseñanzas de la Shoá, las terrible experiencia vivida bajo la ocupación de la bestia nazi, esta es la razón por la que he resuelto consagrar mi vida a dar testimonio (…) Es mi deseo que este relato sirva para alertar contra las dictaduras mesiánicas y contra la pasividad de los indolentes frente a peligro de sus semejantes”.

A continuación se inauguró un mural dedicado a Janus Korchak, recordando su gesto heroico y su mensaje a la humanidad.
Finalmente el presidente de la Fundación Memoria del Holocausto, doctor Mario Feferbaum se refirió a que deben ser honrados a todos los combatientes del Ghetto de Varsovia, y también a un hecho doloroso, las diferencias que durante la Shoá existieron entre los dirigentes que estaban en los Estados Unidos y los que estaban en Palestina, afirmando que “los enfrentamientos, los roces, las sospechas, etc., y como bien dice Dina Porat, miles de vidas se podían haber salvado si hubieran trabajado en conjunto y de una manera armoniosa. Esto es doloroso decirlo pero es indispensable, porque forma parte de la historia del pueblo judío y que merece ser tenido en cuenta. Es necesario rescatar el pasado para no volver a incurrir en lo mismo (…) Estas reflexiones son una manera de honrar a quienes dispusieron lo mejor de sí.

 

La tribuna Judia 25

Redacción y Administración: Lavalle 2168 Of. 37 ( C.P. 1051) de 15.30 a 18.00 Hs.
Tel.: 4953-7132 / Telefax.: 4961-0954

Tribuna Judía
Una voz que ahonda en las raices judías

Aparece quincenalmente
Director: Prof. Pedro E. Berim
Diseño y Diagramación: Luminaria Design

Propietario
Unión de Israel en la argentina (U.D.I.)

Registro Nacional de la Propiedad Intelectual #187.257