La Voz Judía


La Voz Judía
La Matriz
Por Rabino Avi Shafran

Si tu hijo le hace algún daño a la propiedad de un vecino, tú eres responsable.
Pero esto puede significar dos cosas muy distintas. O bien, simplemente, que como padre del niño, tú estás para sacarle las papas del fuego.
O puede significar algo más profundo. Si el niño no sólo le pegó accidentalmente con la pelota a la ventana de los Jones, sino que dirigió una piedra contra esa ventana – y estuvo influenciado para hacerlo en algunos comentarios hechos por ti y que trasuntaban una despreocupación por el cuidado de la propiedad ajena – tú eres responsable en una medida mucho mayor.
El concepto judío de arvut –la “interdependencia” de todos los judíos- a veces es entendida como perteneciente al primero y simple sentido de responsabilidad. Los judíos están para cuidar a los demás judíos como si fueran una familia, y por lo tanto, para ser responsables los unos por los otros.
Pero el célebre pensador judío Rabbi E.E. Dessler enseña que los judíos son responsables unos por otros en el profundo sentido de la palabra también. Cuando un judío hace algo bueno, en ello se refleja la bondad de todo el pueblo judío. Y lo contrario no es menos cierto. Por lo tanto, cuando Ajan, un hombre, se apropia indebidamente de los bienes, luego de la primera batalla de la conquista de Canaán por Iehoshúa, el sitio de Jericó, esto se describe como el pecado del pueblo todo (Iehoshúa, 7:1). Explica Rabbi Dessler: Si el pueblo en su totalidad hubiera sido lo suficientemente sensible a los mandamientos Divinos de evitar el saqueo de los bienes de la ciudad, Ajan nunca hubiera sido capaz de cometer tal pecado.
Los muy publicitados arrestos de algunos judíos – que se contaban entre un grupo más numeroso- que ocuparon la prensa semanas atrás, y que estaban relacionados con una diversidad de acusaciones de tipo financiero, provocaron en todos los judíos sensibles una gran turbación. Pero es preciso que la imagen vívida de los judíos –sólo algunos de ellos religiosos- siendo esposados por agentes federales, nos provoque algo más que perturbación. Es necesario que nos aguijonée.
No por que tengamos que asumir lo malo de los acusados. No se trata de eso. Y si en verdad violaron la ley, nosotros no conocemos las circunstancias, los motivos que tenían y si estaban al tanto de las correspondientes leyes (que no hacen diferencia alguna en un juicio pero sí para nosotros). El Tribunal de los medios gráficos no es igual que la jurisprudencia judía.
Pero las imágenes en sí nos deben hacer pensar. En particular, respecto a otros casos confirmados de judíos –incluídos algunos religiosos observantes- quienes se habían envuelto en los crímenes “de cuello blanco”. Para no mencionar a algunos judíos identificables, si bien no particularmente religiosos, que incluso han cobrado gran notoriedad por sus pecados en la sociedad.
De modo que el concepto más profundo de arvut nos hace poderar la posibilidad de que algunas acciones menos descollantes y desaforadas – aunque no menos pecaminosas- de otros judíos entre los cuales nosotros mismos podríamos estar incluídos, pueden haber creado lentamente una matriz sobre la cual pudieron asentarse y crecer otros pecados más importantes.
Todo niño que haya recibido una educación religiosa sabe que cada moneda, por pequeño que sea su valor, puesta en el pushke, en la alcancía de caridad, implica el cumplimiento de una mitzvá: el mandato de ser caritativo. Debería ser igual de claro, especialmente para todos los que ya no somos niños, que la apropiación indebida de una suma igualmente pequeña de dinero, es un pecado.
Por lo tanto, los judíos, quienquiera sean y dondequiera que estén, que toman atajos para obtener bienes financieros –ya sea no declarando apropiadamente sus ingresos o evitando ilegalmente pagar impuestos, o no siendo todo lo honestos que deben ser en sus negocios – contribuyen a alimentar esa matriz de pillaje. Y ellos son igualmente responsables, aún cuando sea en menor escala, por los delitos más grandes cometidos por sus hermanos.
La Torá habla de dos formas de prácticas opresivas: financieras y personales. El Talmud también menciona el “robo de ideas” (gnevat daat), y considera un robo el no devolver los saludos de los otros. Más aún, las decisiones halájicas señalan la prohibición de “robar el sueño” a alguien, despertándolo innecesariamente o manteniéndolo levantado cuando quiere acostarse.
Por lo tanto, incluso quienes entre nosotros tienen sus asuntos financieros en orden, harían bien en realizar una introspección. ¿Somos lo suficientemente cuidadosos para no usar palabras en forma agresiva, suficientemente meticulosos en los consejos que damos, suficientemente equitativos en responder a los buenos deseos de los otros, sinceramente cautos como para no perturbar su paz? Si no lo somos, nosotros también somos parte, de algún modo, de esa imagen que nos molesta.
El mes judío de Elul está entre nosotros para llevarnos al siguiente mes de las Altas Fiestas Judías; este es el momento en que la conciencia de la judeidad se centra en su espiritualidad. En Iom Kipur, todos los judíos del mundo rezarán, en forma repetida, dos oraciones confesionales: Ashamnu y Al Jet SheJatanu. Ambas, demás está decirlo, están en primera persona del plural. Es un “nosotros” colectivo el que ha pecado. Y como aclaran los comentarios, esto es así porque entre los judíos incluso los pecados por los cuales el suplicante puede ser personalmente inocente nos implican a todos.

 

La tribuna Judia 15

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