Generacion J

B''H

PESAJ y la libertad
Por Mauricio J. Strugo

Los seres humanos nos diferenciamos de otros animales porque a pesar de tener la posibilidad del libre albedrío, antes de realizar alguna acción, media nuestro pensamiento, razonamos y elegimos qué camino tomar para satisfacer alguna necesidad.
Hace ya algunos muchos años, nuestros antepasados, persiguiendo sus ansias de libertad, eligieron dejar lo poco que tenían para buscar sus ideales; cuarenta años dieron vueltas por el desierto, y allí pasaron por muchas vivencias, que sin duda planteaban desafíos a cada momento: uno de los mayores, junto con las necesidades de primer orden a partir de vivir en el desierto, seguramente habrá sido el desafío de vivir en grupo, (con) vivir entre las miles de personas; se sucedían problemas, desacuerdos y hasta peleas, pero todos seguían, perseguían el mismo ideal, de eso no hay dudas.
Allí, precisamente en Har Sínai, ocurrió un hito para nuestro pueblo, fuimos testigos de la entrega de la Halajá, nuestra ley como seres humanos y como judíos, pactamos un compromiso de cómo actuar en el día a día de nuestras vidas.
Hoy estamos muy cerca de celebrar junto a nuestros afectos, una nueva noche de Pesaj, con su inmaculada mesa llena de platos típicos y el dulce Ma Nishtana en la voz de los más pequeños, que siempre nos roba emociones que a veces se escapan en lágrimas. Pasado los dos Sedarim, comemos Matzá una semana y de a poco o muy rápidamente, volvemos a nuestra rutina cotidiana, y otro Pesaj pasa casi, con algún detalle más o menos, de manera automática. ¿Cuánto de aprovechar Pesaj, como casi único momento en que se reúne toda la familia, podríamos extraer si paramos unos instantes y nos dedicamos a los mensajes que esta festividad, todos los años insiste en regalarnos? ¿Cuánto hay de extraíble de nuestra historia que podría servirnos para resolver dilemas existenciales de nuestro presente con sólo trazar paralelismos? ¿Cuántas cosas tienen para enseñarnos todos nuestros antepasados, testigos de la historia, que sin tecnología que les brinde seguridad se internaron en el desafío de sus convicciones?
Pesaj nos da la oportunidad de repensar cómo vivimos, cómo ejercemos nuestro libre albedrío, al mismo tiempo que cumplimos nuestras obligaciones como judíos; esto pareciera ser contradictorio ¿Cómo ser libres si tenemos obligaciones? Precisamente aquí está el hermoso mensaje que nos deja esta festividad: Cada uno de nosotros puede hacer lo que quiera, pero es responsable de lo que hace, cada acción que emprendemos tiene sus consecuencias, construye o destruye, y como judíos nuestra misión más importante es seguir construyendo lo que con tanto esfuerzo y tesón fueron levantando en cada momento de la historia nuestros padres, abuelos y todas las generaciones anteriores. Porque la historia no es la que nos cuentan los libros solamente, la historia también es lo que está siendo en este instante, y cada uno de nosotros debe saber que es protagonista de todas las nuevas páginas que el día de mañana serán leídas por nuestros hijos, nietos y las generaciones venideras.
Construir es educar con pasión, es enseñar que el primer principio para vivir como judío es ser buenas personas, es una ética de vida basada en el respeto y el aprendizaje de conocimientos, pero también de valores.
Cuando hacemos algo por obligación, sin saber qué significa, apretamos el acelerador y ponemos piloto automático, entonces nuestros hijos al año siguiente preguntan: ¿Otra vez Pesaj? Ufa. En cambio cuando ELEGIMOS ya no hacemos nada por compromiso con nadie, el compromiso es hacia nosotros mismos y disfrutamos de todos los momentos que nos da lo que somos para sentarnos y compartir una de las virtudes que tiene el judaísmo, y es que todo tiene su explicación. Y así la pregunta que surge es: ¿Cuánto falta para Pesaj?
De corazón deseo que podamos darnos cuenta que la libertad que hoy tenemos es un privilegio por el que muchas veces tuvimos que pelear, y que al elegir seguir siendo lo que somos, estamos optando por un camino que no es fácil, como tantos otros que se ofrecen en el presente, pero que si verdaderamente lo estamos eligiendo, sentiremos el placer de ver crecer día a día árboles robustos con frutos hermosos, pero también jugosos por dentro. JAG PESAJ SAMEAJ

Mauricio J. Strugo
Psicólogo- Psicoterapeuta Gestáltico
psimauriciostrugo@gigared.comwww.libropuertas.blogspot.com

Número 4

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