La Voz Judía


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Entrevista con el Gran Rabino de Holanda
El antisemitismo holandés

Rachel Sylvetsky

La familia del Gran Rabino holandés Benjamin Jacob, vivió en Holanda por generaciones.
El recuerda que cuando era niño le resultaba embarazozo ser el único entre sus amigos que tenía vivos a ambos abuelos, un raro milagro puesto que el 90 por ciento de los judíos holandeses habían sido asesinados por los nazis. “Esa horrenda estadística”, declaró el Rabino en una entrevista reciente, “fue obtenida gracias a la absoluta cooperación de la policía holandesa, que iba casa por casa reuniendo a los judíos para entregarlos a la maquinaria nazi”.
Días pasados, cuando salía de su casa que está enfrente de un kindergarten, un niño de cuatro años de edad lo señaló con el dedo y le gritó “Judío! Judío!”.
Recientemente, mientras el rabino oficiaba ante el memorial de las víctimas del Holocausto, algunos jóvenes holandeses se pusieron a gritar “¡Heil, Hitler!”.
“Aunque los castiguen no se puede evitar que lo sigan haciendo”, afirma el rabino. Y explica que sólo por medio de la educación se podrá prevenir que el creciente antisemitismo que se observa en Holanda siga su curso.
“En Holanda, en algún tiempo, había judíos en cada pueblo y ciudad, y ellos estaban totalmente integrados a la sociedad holandesa. La mayoría de ellos eran observantes y había servicios comunitarios de toda clase en cada lugar donde vivían. Los judíos se sentían muy holandeses, pero había pocos matrimonios mixtos en comparación con lo que ocurre hoy.
“La guerra cambió todo y los judíos holandeses creyeron -hasta que fue demasiado tarde- que lo que les estaba ocurriendo a los judíos de Alemania no podía sucederles a ellos. Los nazis empezaron creando un Jüdenrat, y siguieron, paso a paso, mientras que los judíos seguían sin advertir cuál iba a ser su destino y confiando en su integración y lealtad a Holanda.
“En la actualidad hay unos 40.000 judíos en Holanda, según cálculos optimistas, y la mayoría de ellos no viven en comunidades organizadas. Hay tres panaderías casher y tres carnicerías casher en todo el país. Muy pocos judíos holandeses son ortodoxos, y un alto porcentaje de sobrevivientes emigraron hacia Israel. Los que permanecieron aquí no tienen mucho interés en el judaísmo, si bien hay una escuela tradicional (jeder) y una escuela judía regular.

-¿El Diario de Anna Frank no muestra acaso que los gentiles holandeses ayudaron a salvar judíos?

“Déjeme contarle una historia que responderá a su pregunta. Durante las vacaciones yo superviso la cashrut en el Hotel Golden Tulip, que se encuentra en Beekbergen. Los huéspedes siempre quieren visitar la Casa de Anna Frank en Amsterdam, y yo les digo que nunca estuve allí porque ese ejemplo no es más que una excepción, y eso alimenta la creencia en el cuento de hadas de que los holandeses ocultaron a los judíos de los nazis. En su lugar, yo les propongo ir al edificio donde estaba el Teatro Judío, que era el sitio donde los holandeses ayudaban a reunir a los judíos para ser enviados a Westerbork, el infame campo de tránsito donde los llevaban antes de proseguir su camino hacia los campos de la muerte.
-¿Qué ocurre actualmente?

“Todavía no se puede decir que haya violencia, sin embargo el antisemitismo está aumentando poco a poco.
Todas las semanas, al marchar por el camino que va hacia la sinagoga, te encuentras con jóvenes que te gritan “¡Judío!”. Sin embargo no debemos exagerar; hay muchos holandeses que se sienten molestos por estos hechos. Cuando arrojaron pintura en la puerta de la sinagoga, nos enviaron flores, canastas con fruta y nos ofrecieron pagar por la restauración.
“La diferencia entre lo que está pasando actualmente y lo que sucedió durante la Segunda Guerra Mundial, es que en aquellos tiempos el gobierno era antisemita, mientras que hoy es todo lo contrario. La policía y el gobierno están de nuestro lado.

-¿Cómo ve el futuro de la comunidad judía holandesa?

“Así como están las cosas hoy en día, el futuro de los judíos holandeses es emigrar a Israel. Yo me siento como un guardavidas, tratando de mantener vivo el judaísmo en un medio donde existe entre el 70 y el 80% de asimilación.

 

La tribuna Judía 31

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