La Voz Judía


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Refuah
La enfermedad y sus razones

Natalio Daitch, médico clìnico y laboral

nataliodsalud@hotmail.com

“Reprendes al hombre con castigos por sus transgresiones y consumes su vitalidad como la polilla.¡ Solo vanidad es la humanidad! Sela.”

Salmo 39, versìculo 12.

Abordar este punto requiere de cuidado y previamente de algunas aclaraciones. En primer lugar los médicos no somos jueces, ni policías, ni rabinos.Y esto quiere decir que no es nuestro trabajo juzgar al paciente, sino que nuestra profesión nos exìge brindar asistencia a todas las personas y enfermos por igual y sin exclusiones de ninguna índole.
No obstante, en nuestro fuero ìntimo, es decir en nuestros pensamientos, no nos cabe duda que exíste un fuerte nexo o relación causa-efecto entre la dolencia de nuestro consultante y sus antecedentes vitales. Me refiero a exposiciones de riesgo y a conductas peligrosas. En definitiva, formas de vida inadecuadas, que traen aparejado un incremento en el riesgo de contraer diversas patologías.
Vuelvo a reiterar que no se trata de “etiquetar a las personas en culpables o inocentes”(ya que esto implicarìa una inadecuada simplificaciòn del problema), y obviamente toda regla tiene su excepciòn y por el contrario, muchas excepciones alteran nuestras reglas. Todo esto conduce a que nuestra visión humana de cualquier asunto o cuestión siempre será limitada y parcial. De allí lo cuidadoso que debemos ser todos al abordar este tópico.Y esto es válido tanto para los médicos como para los legos o el público en general.
Llegados a este punto, aclarado que no hay ni exíste ánimo discriminatorio de ninguna clase, tal como hoy se entiende la cuestión y se la pregona, retorno a lo medicamente específico.
Y los ejemplos se suceden: a_exposición al tabaco con bronquitis crónica y enfisema y càncer de pulmón b_ingesta de alcohol con cirrosis hepatica c_conductas sexuales riesgosas con la posibilidad de contraer ETS (enfermedades de trasmisiòn sexual-SIDA incluido) d_etc,etc.
Y el tópico no se agota aquí, ya que a su vez estas causas o razones se derivan de otras causas que tienen que ver desde lo genético o hereditario hasta factores que operan desde la temprana edad y que tienen que ver con lo adquirido. Por ejemplo un individuo con antecedentes familiares alcohólicos, portador de una débil personalidad y pobre resistencia frente a las diversas frustaciònes y tensiones que nos ocasiona el diario vivir.
Es decir el hombre bajo fuego cruzado, ubicado en el medio y hacia los lados tironeado por sus genes y por el otro por las vivencias, familia, entorno, educaciòn, y todo lo que le ha tocado pasar o sufrir durante su existencia.
Resulta evidente que siempre emerge la pregunta del determinismo y el libre albedrìo, y de acuerdo a la explicaciòn que me brindò un amigo religioso ortodoxo, ambas opciones no se oponen, sino y por el contrario se complementan. Es decir el hombre marcado pero que al mismo tiempo se le ofrecen a lo largo de su vida situaciones o alternativas para el cambio. Un D’os que dictamina y simultaneamente ofrece nuevas fichas para el cambio.
Siguiendo la linea judía, el hombre que pasa de ser un Ser totalmente Pasivo, a tener la posibilidad de tomar el volante y poder manejar èl su vida y poder escoger el destino y la meta. En definitiva pasar a ser un Activo emprendedor y hacedor y poder de esta forma desarrollar todo su energìa potencial. Volviendo al carril de esta presentación, causa y razón son sinónimos, pero podríamos adicionar que la razón es la facultad por medio de la cual el hombre puede discurrir y juzgar.Y juzgar significa decidir en una cuestiòn como juez o àrbitro, poder fallar y resolver.
Entonces voy al resumen, donde podemos ubicar razones o causas en dolencias fìsicas o espirituales, donde el salmista pone a D’os y solo D’os como juez castigando toda transgresión.
Y es entonces que D’os y no el hombre puede ser juez verdadero, ya que El puede escudriñar todas las causas (las reveladas y la ocultas) que enferman a la persona.
Resumiendo, nosotros los médicos no debemos emitir juicios severos, pero al mismo tiempo no somos un perro con bozal (ya que tenemos nuestras opiniones formadas).
Finalizando, desde la posición humana, solo podremos ubicar razones de razones o causas de causas, para la enfermedad o dolencia de nuestro paciente. Pero el significado último para el padeciente, su familia, entorno y para nosotros mismos continua siendo un misterio. Debemos recordar que al ser seres finitos nuestra visión y entendimiento de las cosas es limitada. Por el contrario, solo D’os que representa el absoluto está en posición de emitir el jucio verdadero, y colocar al individuo en aquella situación que debe o merece estar por razones reitero que escapan a nuestra comprensiòn y que no siempre tienen que ver con un castigo, sino con una forma de expíaciòn o sanación e inclusive me atreverìa a decir con una forma de educación, posibilitando el retorno y el arrepentimiento por equivocos cometidos.
Retornar o volver sobre los pasos o ingresar en el camino correcto. Desde esta óptica el sufrimiento tambièn es “terapéutico” aunque nos cueste admitirlo. Entonces, y como rubrica, “La enfermedad y sus razones”, un misterio donde encontramos la cerradura pero no tenemos la llave. Los médicos entonces, solo podemos y debemos ejercitar nuestra bondad y compasiòn y comprensiòn, entendiendo que no somos los dueños de la vida, solo aquellos designados para su cuidado. Y es por este sendero que podremos hallar nuestra adecuada ubicaciòn, mas allá de nuestras opiniones, pues solo somos ADAM que proviene de ADAMA o tierra. Y entonces lo material es la barrerra que tapa u oculta esas razones que no estan nuestro nivel de comprensión.
Mucha tinta en el tintero y no abusarme del espacio concedido, déjà esta exposiciòn abierta para la reflexión y opinión de cada uno de los lectores.

 

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