La Voz Judía


La Voz Judía
Carta al Presidente George W. Bush
Por Menahem Porush

Honorable Sr Presidente Bush:
Hace 34 años que vengo escribiendo esta columna para la Prensa Judía, y no recuerdo, durante todo ese tiempo, haberme sentido tan desanimado como me siento hoy, mientras escribo el presente artículo.
Mucha de la gente que vive en las zonas a ser evacuadas en el término de algunos dias, no tiene aún ningún lugar alternativo adonde trasladarse. Están desorientados y preguntan por qué quiere el gobierno quitarles sus hogares. En esos lugares hay sinagogas, e incluso un cementerio donde están enterrados quienes dieron sus vidas por el pais.
Por razones que detallaré más adelante, hay muchas otras cosas importantes por las cuales va a tomar un tiempo encontrar alguna solución. Le ruego que preste atención a mi pedido de colaboración para que se cancele el plan de evacuación o que, al menos, sea pospuesto por otros tres meses. Durante ese período realizaremos los más ingentes esfuerzos a fin de encontrar una solución, a través de buscar lugares alternativos donde poder trasladar cosas que no pueden ser cambiadas de lugar de forma precipitada.
Aunque el Plan de Desconexión fue creado por el Primer Ministro Sharon, recibió el respaldo suyo, honorable Presidente Bush, y su respaldo significa mucho.
Por lo tanto, me tomo la libertad de apelar a Ud., Presidente Bush, que me inspira un gran respeto y admiración. Ud. es un verdadero amigo del Estado de Israel, y ha demostrado comprender a fondo nuestra necesidad de defendernos a nosotros mismos de los ataques terroristas. Nosotros sentimos con mucha fuerza que sólo D-s sabe qué ocurriría en caso de que no se posponga, al menos, la implementación del Plan de Desconexión.
Quien haya seguido de cerca los sucesos ocurridos en la Tierra Santa, sabe que en estos momentos estamos enfrentando algo que, hasta ahora, no había pasado nunca.
Nuestro gobierno pretende dar un paso difícil de entender. Es ilógico darles a los palestinos un territorio que nos costó mucha sangre, sin recibir de su parte ni siquiera un compromiso de poner fin a los ataques terroristas, que continúan sin cesar todo el tiempo.
He estado siguiendo de cerca la situación en nuestra Sagrada Tierra desde la Declaración Balfour. A mi pesar, debo decir que a lo largo de todos estos años no hemos visto ningún cambio de actitud por parte de los palestinos. En lugar de intentar encontrar soluciones pacíficas, su meta era –y es- echar al pueblo judío de la Tierra Santa. No olvidemos que en el año 1947, cuando judíos y palestinos acordaron un Plan de Partición, los árabes no lo aceptaron y nos atacaron de todos lados.
No olvidemos, asimismo, que durante el espantoso Holocausto, cuando los refugiados judíos navegaban en barcos de un pais a otro a fin de encontrar un lugar donde resguardarse, no había nadie dispuesto a recibir a los judíos que habían escapado de los nazis. Sólo cuando las puertas de nuestra Tierra Sagrada fueron abiertas, el pueblo judío pudo encontrar allí asilo.
Hemos atravesado por situaciones muy problemáticas, pero nunca antes habíamos tenido que enfrentar un momento como el presente, en el cual el pueblo judío será forzado, por un ejército judío y una policía judía, a tener que irse de sus hogares en nuestra Tierra Sagrada- que en realidad fueron construidos con el apoyo del mismo gobierno. Y esta retirada puede que se realice bajo el fuego de las armas –incluso de ataques con cohetes- de los terroristas, en contra de civiles, incluyendo mujeres y niños.
Dias pasados se realizó, por la noche, una concentración masiva en el Neguev, en la ciudad de Sderot, en la que estuvieron presentes decenas de miles de personas, incluyendo a la mayoría de aquellos que tendrán que abandonar sus casas en Gush Katif. Yo fui invitado a la concentración, y fui para brindar aliento a esa gente que está con el corazón hecho añicos. También se me pidió que hable, y comencé mi discurso con las siguientes palabras de Kinot - (Lamentaciones)- que son pronunciadas en Tishá Be’Av, y que son compatibles con este tiempo y esta situación:
“Zejor Hashem me haiá lanu. Habita ure’é et jerpateinu. Najalateinu nehefjá lezarem bateinu lenojrim”. “Recuerda oh D-s lo que nos pasó. Mira y ve nuestra vergüenza. Nuestra tierra fue transferida a extraños, nuestras casas a extranjeros”.
Yo continué diciendo que nuestro pedido es de cancelar el Plan de Desconexión, o, al menos, de posponer su implementación hasta pasadas las Altas Fiestas Judías. Mientras tanto, nosotros trataremos de encontrar una solución a los problemas derivados de esta presurosa retirada.
Con sentimientos de tristeza y decepción escuchamos ahora los llamados angustiosos de los habitantes de la Franja de Gaza y de los del norte de Samaria. Esa gente está advertida del hecho de que al dia siguiente de Tishá Be’Av, la policía y el ejército israelí, van a comenzar a desalojarlos de sus hogares. Además de casas y jardines, hay allí hermosas sinagogas, Ieshivot, escuelas y otros edificios. En Gush Katif está también el campo más extenso de todo Israel, con casi mil bovinos. Hay millones de dólares en flores, asi como los mundialmente reconocidos, frondosos vegetales desinsectizados, que son, además, exportados. Hay cientos de estudiantes de Ieshivot, que concurren diariamente a esas casas de estudio en la Franja de Gaza, para los cuales, hasta la fecha, no se ha encontrado lugares de estudio alternativos. Hay también un cementerio en el cual están enterrados, entre otros, las víctimas de los ataques terroristas y los que dieron sus vidas para defender a su pais. Hace falta más tiempo para establecer otros sitios alternativos, a los cuales puedan ser trasladados todos ellos, y para encontrar alguna solución para las tumbas que sea acorde a la Ley Judía.
Es increible que nuestro gobierno esté dispuesto a llevar a cabo estas concesiones en forma unilateral, mientras que los terroristas árabes prosiguen atacándonos.
A nosotros no nos dan ninguna clase de garantía respecto a que, luego de despojarnos de la Franja de Gaza, la situación mejorará. De hecho, es todo lo contrario. Los árabes dicen que fueron sus ataques los que provocaron nuestra renuncia al territorio. En consecuencia habría, D-s no lo permita, un incremento de sus ataques en contra nuestro, a fin de conseguir más concesiones. También después de la retirada, nos resultará mucho más dificil defendernos a nosotros mismos, debido a que los terroristas van a estar más cerca de algunas de nuestras ciudades más importantes. Por lo tanto, podemos estar, sin dudas, muy temerosos de los resultados de nuestra retirada unilateral.
Señor Presidente, usted no se dejó intimidar por las amenazas terroristas; usted ha tomado, y sigue tomando, medidas muy fuertes en contra del terrorismo internacional. Por lo tanto, le ruego, Presidente Bush, que retire su apoyo a este descabellado y peligroso plan, y que llame a nuestro gobierno a cesarlo, o al menos, a posponerlo.
Seguramente usted será bendecido por todos aquellos que lo elogian por su inquebrantable lucha contra el terrorismo.

 

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