La Voz Judía


La Voz Judía
La esclavitud en el mundo moderno
Benzion Sklar

El Seder estaba en camino y el Zeide estaba entonando las palabras immortales de la Hagada: “Si Hashem no nos hubiese sacado de Egipto. Nosotros, nuestros hijos y nietos aún serían esclavos del faraón en Egipto.”
Qué extraño, piensa el pequeño Yankel. ¿Realmente seguiríamos siendo esclavos? ¿Acaso no abolieron la esclavitud hace más de un siglo?
Es una buena pregunta la de Yankel. En el año 5708/1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas publicó una Declaración de Derechos Humanos que incluye la prohibición de la esclavitud. La esclavitud ha sido abolida en todos los países del mundo. Entonces si el faraón intentaría esclavizarnos hoy, ¿no lo llevarían a la cárcel más cercana? Tal vez no.

PERSONAS DESCARTABLES
Durante jol hamo´ed Yanky le preguntó a su zeide acerca de algo que lo estaba preocupando en los últimos dos días: ¿Cómo podríamos ser esclavos hoy en día?
“Es verdad que cada estado del mundo ha abolido la esclavitud oficialmente,” le contó el zeide, pero el experto de esclavos Kevin Bales insiste en que “hay más esclavos hoy en día que todos los que fueron raptados en Africa en la época del comercio de esclavos.”
(Irónicamente, por la población gigantesca del mundo, los esclavos a los cuales se refiere Bales representan una proporción muy pequeña de la población mundial que jamás fue esclavizada.)
Los esclavos trabajan día y noche en minas, granjas y fábricas. Los esclavos cosechan cacao en Africa, producen carbón para la industria metalúrgica en Brasil y tejen alfombras en India. Los esclavos sufren hambre, son golpeados y forzados a vivir en condiciones infrahumanas.
Según Bales, autor de Personas Descartables, el trabajo de esclavitud podría ser responsable no sólo de los zapatos que uno usa y el consumo diario de azucar (en Haiti los soldados se llevan gente de los colectivos y de las casas y los llevan a cortar cañas de azucar durante la época de cosecha), sino también de muchos otros aspectos indispensables de nuestra vida moderna.
“Hacen los ladrillos para las fábricas que fabrican los dispositivos que nosotros usamos,” explica Bales. “En Brasil los esclavos hacen el carbón que se utiliza para templar el acero utilizado para los amortiguadores de los autos y las cuchillas de las cortadoras de césped.
Los esclavos mantienen bajos vuestros costos y multiplican las inversiones.”
Los productos hechos por esclavos se exportan a todo el mundo. Los norteamericanos amantes de la libertad compran diamantes y alfombras que fueron pulidos y tejidos por esclavos.
A pesar de que Bales estima que en el mundo hay por lo menos 27 millones de esclavos hoy en día, otros sugieren una cifra de 200 millones. Bales dice que hace falta demasiado esfuerzo para liberar al mundo de este azote; el problema principal es que la gente no está enterada de la magnitud del problema.

“¿QUEREMOS VIVIR EN UN MUNDO CON ESCLAVOS?”
Una tendencia que aumenta

“Zeide, no lo comprendo,” dice Yanky. “Pensé que el mundo se estaba civilizando, y ahora me dices que hay más esclavos que en cualquier otro momento de la historia. ¿Qué es lo que está sucediendo?”
“Hay algo que no cambió,” responde el zeide. “Aún hay muchas personas codiciosas que buscan maneras fáciles de explotar al prójimo.”
La esclavitud ha aumentado en los últimos cincuenta años a causa de tres motivos principales. Primero, el crecimiento de la población mundial que ha triplicado la cantidad de gente en el mundo, creando fuerza de trabajo barata para los empleadores inescrupulosos. En segundo lugar, millones de personas han emigrado de las áreas rurales a las urbes, en búsqueda de empleos inexistentes. En tercer lugar, los gobiernos corruptos del mundo hacen caso omiso de lo que sucede.
La esclavitud de nuestros días es mucho más cruel que la de los días del faraón, los griegos y los romanos. En aquellos días, los esclavos por lo menos tenían dueños legales y valían no menos que un buen caballo o una vaca. Los esclavos de hoy son baratos y descartables. Para comprar un esclavo en sudamérica hace 150 años, uno tenía que gastar el equivalente a unos 40.000 dólares de hoy. Hoy en día, un esclavo cuesta unos 90 dólares.
Irónicamente, como la esclavitud es ilegal, no existen obligaciones legales para cuidarlos. Se sabe que muchos dueños asesinan uno o dos esclavos para meter miedo a los demás. Los esclavos enfermos, heridos o agotados por el exceso de trabajo son arrojados como cubiertos descartables.
La mayoría de los esclavos del mundo viven en los países del sur de Asia como la India, Pakistan, Bangladesh y Nepal. Al igual que los esclavos de la Torá que era vendido por un beit din para pagar una deuda, la mayoría de estos esclavos quedaron atrapados cuando aceptaron préstamos que pagarían con trabajo. Estos compromisos se convierten en una servidumbre para toda la vida de la que no pueden escapar; 10 millones de personas han sido esclavizadas de esta manera sólo en la India. Algunos trabajadores en Pakistan llevan incluso cadenas en sus pies.
“Si no se le paga nada a la gente, los tratan de manera violenta y son explotados económicamente, son esclavos,” dice Bales. “Muchas personas no ve como esclavos a las personas que piden dinero prestado y lo pagan con trabajo. Pero esto no funciona de esta manera. Su trabajo no paga el dinero prestado. Usted y su trabajo son algo colateral. La persona que presta el dinero basicamente lo posee a usted y a todo su trabajo hasta que termina de devolver el dinero.

ESCLAVIZACIÓN DE
MENORES

“Pero ha habido alguna mejora,” protesta Yanky. “Por lo menos los niños ya no son vendidos como esclavos.”
“Lo lamento pero estas equivocado,” dice el zeide.
Se estima que entre 20.000 y 30.000 niños asiáticos secuestrados trabajan como tejedores en habitaciones cerradas a cambio de alimentos.
El Fondo Internacional de Derechos de Trabajo y Educación informó que “los niños trabajan en fosas húmedas. Generalmente no existe el agua potable y el alimento consiste de algunos chapatis (boyos de pan), cebollas y sal. Los niños generalmente duermen en el piso al lado de sus telare, o en cabañas vecinas. Después de trabajar entre diez y catorce horas tienen que limpiar sus cabañas y preparar el trabajo para el día siguiente.”
En el año 2002 la organización Liberación de Esclavos (Free the Slaves) llevó a cabo doce redadas en el norte de la Indiay rescató setenta y ocho niños.
“Fue de tarde cuando nos acercamos a los talleres,” informó Supriya Awashti de Liberación de Esclavos. “Los hombres estaban trabajando en los campos. Los niños del pueblo estaban jugando. Cuando nos vieron hubo silencio. Mi mente estaba en blanco – todo era muy mecánico. Sólo teníamos algunos minutos para liberar a los niños. Corrimos hacia una habitación oscura donde entre quince y veinte niños tejían alfombras. Era una habitación oscura y sofocante con iluminación muy tenue. Cinco de los niños tenían menos de catorce años. Otros habían crecido siendo esclavos.
“Estaban forzados a trabajar doce horas diarias, comenzando a las 6 de la mañana. No tenían nada para comer hasta las 10 de la mañana, cuando les llevaban pan y un poco de lentejas o arroz. Luego seguían tejiendo hasta las 6 de la tarde. Los niños paraban de trabajar porque ya no podían ver bien los diseños. La habitación no tenía ventanas y una sola puerta. De noche los niños no podían caminar libremente por el pueblo, sino que permanecían en la habitación. Durante años vivieron como esclavos.
“Algunos de ellos tenían tanto miedo y estaban tan confundidos que intentaron esconderse debajo de los fardos de lana. Estos niños no saben acerca de los operativos de rescate. Se les dice que la policía se lleva a los niños y les pega o los pone en prisión. Uno de los niños comenzó a llorar. Quise consolarlo, que confíe en mi, pero no pude encontrar las palabras.” (Organización Liberación de Esclavos)

AFRICA NEGRA
Otro centro de esclavitud y de trabajos forzados es el oeste y centro de Africa. Según UNICEF unos 200.000 niños africanos se venden como esclavos cada año.
Los miembros de la tribu Dinka en el sur de Sudan, por ejemplo, son secuestrados y comprados por 15 dólares por árabes del norte que los desprecian por ser paganos.
Mande Nazer, que escribió un libro llamado Slave (Esclavo), fue secuestrada por comerciantes de esclavos árabes a los doce años. Fue vendida como sirvienta en una casa en Khartoum y pasó su vida lavando, planchando y limpiando todo el día, hasta que sufrió un colapse en una cabaña de jardín. Sobrevivió a base de una dieta de restos de cocina. (BBC)
Unas 11.000 víctimas de estas han sido capturadas en el sur de Sudan durante los últimos veinte años.
En Brasil la gente a menudo trabaja en condiciones de esclavitud en ranchos remotos. Los mafiosos locales y los funcionarios de los gobiernos corruptos perpetuan este legado vergonzoso. Recientemente treinta y dos trabajadores fueron liberados de una granja por el senador brasileño Joao Ribeiro.

EL MUNDO OCCIDENTAL
“¿Y los Estados Unidos?” pregunta Yanky. “Nunca vi a nadie caminando encadenado por aquí.”
“Nuevamente equivocado,” dice el zeide. “!Se estima que unos 50.000 esclavos llegan aquí cada año!”
Los Estados Unidos también son hogar de miles de inmigrantes que trabajan por nada, para pagar a las personas que los hicieron entrar de manera ilegal al país con la promesa de tener trabajo y educación. ¡Los Estados Unidos estiman que la cantidad de personas que caen en esta trampa son unas 50.000 por año! A diferencia de los trabajadores explotados en fábricas, que pueden dejar sus trabajos, los inmigrantes están ligados física y psicológicamente a sus esclavizadores y no pueden escapar.
Según el Centro de Fomento de los Derechos Humanos, Florida, Nueva York y Texas son los destinos principales del tráfico humano.

DESTINO: MEDIO ORIENTE
Se estima que unos 19.000 niños provenientes del sur de Asia han sido traficado a los Emiratos Árabes para ser jinetes de camellos en los últimos años. A veces son vendidos por sus familias por unos 2000 dólares, el equivalente a veinte años de ingresos; a veces son simplemente secuestrados. Los niños asiáticos son los mejores jinetes de camellos porque son pequeños y sus estridentes gritos son la mejor espuela para los animales.
Estos niños jóvenes son generalmente contrabandeados a los países árabes cuando tienen cinco años. Cuando cumplen los diez y ya son demasiado pesados para hacer el trabajo, los abandonan a los costados de los caminos o vuelven a sus hogares en Asia, sin dinero. Un esclavo descartado fue rescatado en el desierto después de haber sobrevivido cinco días sin agua.
El sesenta por ciento de estos jóvenes jinetes de camellos mueren o quedan paralíticos por las heridas de las carreras y por abusos. Su jornada laboral comienza a las 5 de la mañana y dura unas dieciocho horas. Su salario consiste en un poco de comida y palizas.
Todo esto sucede a pesar del estatuto publicado en 1993 por los Emiratos Árabes Unidos según el cual los jinetes deben tener por lo menos quince años y pesar 45 kilos.
“¿Y qué pasa con Eretz Israel?” pregunta Yanky. “!Ese debe ser el único lugar donde nadie es explotado!”
“Es una situación triste,” responde zeide, “pero lamentablemente el único lugar en el mundo que está totalmente libre de esclavos es la Antártida.”
Israel no está, lamentablemente, inmune al tráfico humano realizado por inescrupulosos buscadores de dinero.
Los esclavos israelíes más visibles son las hordas de trabajadores extranjeros provenientes de China, Tailandia, Rumania y otros países pobres. Los números de estos esclavos crece de manera constante desde los años 80. de los cientos de miles que hay actualmente en Israel, el 60 por ciento son ilegales. Desesperados por trabajar, aceptan hasta la mitad de lo que gana un trabajador palestino, siete días a la semana en condiciones muy debajo del estandar.
Los trabajadores extranjeros legales pueden trabajar sólo con su empleador original y no los pueden dejar. Esto los convierte en una especie de esclavos. La mitad de estos trabajadores vienen de Asia y el 45 por ciento de Europa del este.
Según Kav La´Oved, una organización israelí dedicada a los derechos de los trabajadores, los trabajadores chinos son los que están en las peores condiciones. Cada trabajador para 10.000 dólares por el privilegio de venir a trabajar en Israel y luego son controlados por agencias chinas a través de la violencia, retención de pagos y confiscación ilegal de pasaportes.
Para tratar de cambiar esta situación, Kav La´Oved luchó una batalla legal de dos años en contra del mayor contratista, pero sólo siete trabajadores chinos permanecieron en el país la suficiente cantidad de tiempo como para beneficiarse del veredicto. El juicio dejó en claro una situación de persecución y confirmó amenazas contra trabajadores, condiciones infrahumanas de alojamiento y alimentación, y salarios debajo del salario mínimo.
Los fragmentos del veredicto que fueron publicados revelaron una situación desgraciada. “Los demandantes reclaman que el empleador U. Dori les servía alimentos de baja calidad y cantidad, que incluso llevó a algunos trabajadores a sufrir intoxicaciones y hasta tuvieron que ser enviados a un hospital. Según el demandante 5, los trabajadores recibían sólo cuellos de pollo como carne...
“El demandante 1 dice que dos personas compartían una pequeña porción de pescado y que iban al mercado, a la hora del cierre, para llevar cosas que los comerciantes arrojaban. El demandante 2 dice que los cocineros chinos le contaron que la baja calidad de los alimentos se debía a que el presupuesto era de dos dólares por persona por día.”
“Los demandantes reclaman que la agencia china y las autoridades chinas los presionaron mucho, incluyendo amenazas de dañar a las familias de los trabajadores en China y de prohibirles regresar a China, para que terminen con sus huelgas y sigan trabajando según las normas fijadas por la agencia china y U. Dori. La mayoría de ellos se rindieron y volvieron a China sin recibir su salario en Israel.”
En un incidente en particular en octubre del 2003, dos trabajadores chinos, Wo y Qiu, fueron llevados a la prisión de Ma´asiyahu después de que sus visas se habían vencido. Pero según la nueva ley de “cielo cerrado” de Israel, algunos empleadores recibieron el permiso de revisar la mercadería humana que estaba en la prisión, y si querían emplearlos, les renovaban las visas.
En su momento, a causa de una huelga en el puerto, un posible empleador le pidió a las autoridades de la prisión mantener a dos personas en la cárcel hasta que finalice la huelga, y de esta manera él podría tener la materia prima para realizar el trabajo.

100 DÓLARES PER CAPITA
“Lo que me estas contando es terrible,” dice Yanky. “¿Qué podemos hacer al respecto?”
“Esta conversación que estamos teniendo es un gran paso en la dirección correcta,” dice el zeide. “Una de las razones más importantes de que la esclavitud sigue existiendo es que es ignorada. Además, hay gente que está luchando en contra de la esclavitud.”
Hay organizaciones que han juntado dinero para liberar esclavos a cambio de unos 50 a 100 dólares per capita, y han logrado liberar unos 25.000 esclavos en Sudan. Un comerciante árabe vendió 132 esclavos, incluyendo mujeres y niños, a una de estas organizaciones a cambio de 13.200 dólares.
En 1992 el gobierno pakistaní prohibió a los terratenientes a ofrecer préstamos a cambio de trabajo, o mantener trabajadores como rehenes por sus deudas. La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán ha liberado aproximadamente 7.500 trabajadores esclavizados desde 1995.
Pero los oponentes dicen que estos intentos son sólo una gota en el balde, y tienen el potencial de atraer más esclavos.
¿Hay algo que podemos hacer para detener la esclavitud?
“Hoy no hace falta ganar una batalla legal,” dice Bales. “Las leyes en contra de la esclavitud existen en todos los países. En el pasado muchas economías nacionales estaban basadas en los beneficios de la esclavitud, pero ahora no tenemos que tener un argumento económico. Si la esclavitud desapareciera hoy, ninguna industria o país sufrirían económicamente. Sólo los criminales que se benefician de este negocio se verían damnificados. Hoy tampoco necesitamos un argumento moral. Casi todos los habitantes del mundo aceptan que la esclavitud está mal.”
Para erradicar la esclavitud Bales sugiere tres caminos: conciencia pública, financiación y esfuerzos gubernamentales.
“Todos sabemos sobre los inspectores de armas de las Naciones Unidas, que obligan a respetar los convenios sobre el desarrollo de armas de destrucción masiva,” argumenta, “pero ¿existen inspectores de esclavos en las Naciones Unidas? Cuando se haga el mismo esfuerzo para buscar y erradicar la esclavitud, el cambio será rápido.
“Los esclavos en cualquier lugar superan en cantidad a sus dueños. Cuando todos estemos del lado de los esclavos, sus dueños no podrán seguir manteniéndolos en esas condiciones.”
“Debemos demostrar una nueva energía en esta batalla,” declaró el presidente George Bush recientemente. “A casi dos siglos de la abolición del comercio de esclavos y a más de un siglo de que la esclavitud terminó oficialmente, el comercio de seres humanos no debe properar en nuestros tiempos.”
“El año que viene,” dice zeide, “ojalá seamos zojé ver la llegada del Mashiaj y entonces no sólo nosotros sino cada persona en el mundo será bnei jorin.”


Las citas de Kevin Bales fueron cedidas por la Organización Liberación de Esclavos y National Geographic.

 

Nro 366 Nisan del 5765 / Abril de 2005

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