La Voz Judía


La Voz Judía
Panamá tiene una fuerte comunidad judía

Por ser un país que fue colonizado por misioneros católicos, los judíos de Panamá han logrado producir una comunidad ortodoxa notoriamente consolidada – aunque nunca tuvieron un rabino local.
Esto puede llegar a cambiar pronto.
Pero algunos de los prejuicios de la comunidad – entre ellos el convencimiento de que los hijos deben seguir la carrera de los negocios – deben ser superados primero. Dado que el rabino sefaradí de la comunidad, Rabino Tzion Levy, está llegando a su retiro, después de 53 años de trabajo, y ahora está la presión de encontrar un reemplazo, y el mismo Rabino Levy ha declarado que le gustaría que el que tome su lugar sea de Panamá.
Actualmente hay un habitante de Panamá que está completando sus estudios en una ieshiva en Israel, y la comunidad sefaradí tiene un kolel notablemente activo. “Sirve como protección para nuestra gente,” dice Rabino Henry Oulfali de 28 años, uno de los cuatro miembros panameños del kolel y aspirante para rabino.
“Cuando la gente ve a las familias religiosas y sus hijos siguiendo el camino de la Torá, da inspiración.”
La población judía en Panamá tiene unos 8.000 miembros, concentrados en Panamá City. Según el Congreso Judío Mundial, durante las últimas dos décadas la inmigración ha triplicado la cantidad de judíos en la comunidad, que tiene más de 1.000 israelíes.
El CJM también señala que Panamá es el único país fuera de Israel que ha tenido dos presidentes judíos durante el siglo 20: Max Shalom Delvalle en 1969, y Eric Delvalle Maduro entre 1987 y 1988.
La comunidad sefaradí del país tiene unos 7.000 miembros – de los cuales la mayoría respetan kashrut y observan el Shabat. Hay un numero menor de ashkenazim.
La comunidad sefaradí se origina en la apertura del Canal de Panamá a principios del siglo 20, pero tiene entre sus filas familias de primera y segunda generación. Sus miembros generalmente se mantienen dentro de la comunidad, ayudando a evitar la asimilación.
La mayoría de las familias judías de Panamá son bastante adineradas, muchas de ellas dueñas de empresas de comercio en la Zona Franca de Colón, donde se venden mercaderías de todo el mundo sin impuestos. Los negocios en la zona son a menudo especializados y generalmente el resultado de varias generaciones de esfuerzo. Muchas familias esperan que sus hijos vayan a trabajar en el negocio familiar – negocios que van desde el textil a los productos industriales - inmediatamente después de finalizar los estudios.
Dada su prosperidad, pocas familias judías quieren ver a sus hijos renunciando la afluencia de los negocios y adoptando un estilo de vida más demandante como rabinos, según dicen los docentes.
Oulfali dice que después de haberse casado sus padres dejaron de presionarlo para que se busque otra profesión y que desde su regreso a su tierra nativa en enero – después de tres años en una ieshiva en Israel y una temporada en un kolel brasileño – lo han apoyado en su dedicación a los estudios religiosos.
Por su condición de minoría y relativa incompatibilidad con la cultura panameña general, la comunidad judía también necesita un rabino fuerte y con determinación que no cualquiera, por más dedicado que sea a los estudios, puede lograr ser. Cualquier rabino nuevo heredará una comunidad vital construida por Rabino Sion Levy.
Cada noche, unos 50 miembros de la fuerte comunidad de 7.000 personas se dirigen a la sala de lectura de dos pisos que está al lado de la más antigua de las cinco sinagogas sefaradí, para discutir temas que van desde el Talmud a la filosofía judía. Los miembros del kolel lideran los grupos de discusión. Otros grupos de estudio se reúnen temprano por la mañana.
Debajo de la sala de lectura, la librería de la sinagoga vende libros en hebreo y español sobre un amplio rango de temas judíos, desde libros infantiles y guías de viaje hasta tomos filosóficos. Algunas noches, cuando hay mucha concurrencia, el kolel traslada algunos grupos a las mesas de la librería.
Se cree que con la excepción de aquellos que tienen necesidades especiales, virtualmente todos los chicos, tanto seferadí como ashkenazi, van a una de las dos escuelas judías del país. Hay 1800 alumnos en las escuelas, un numero que incluye también a no judíos. Las graduaciones y cantidad de alumnos universitarios tienen un muy alto nivel.
Los docentes de las escuelas dicen que hay un despertar religioso creciente entre los adolescentes, especialmente los varones, pero que existen muchas presiones que evitan que los chicos sigan la carrera rabínica. Algunos incluso idearon la creación de una ieshiva en el lugar.
A pesar de los esfuerzos obstaculizados del pasado, el Rabino Levy tiene esperanzas con la presente camada de estudiantes.
“Mi deseo es que Panamá produzca todo lo que necesita para tener una guía espiritual,” dijo, agregando que espera retirarse ni bien se encuentre el sucesor apropiado. “Le pido a D-os que me dé vida para poder verlo.”

 

Nro 360 Kislev del 5765 / Diciembre de 2004

Redacción y Administración: Lavalle 2168 Of. 37 ( C.P. 1051) de 15.30 a 18.00 Hs.
Tel.: 4953-7132 / Telefax.: 4961-0954

Tribuna Judía
Una voz que ahonda en las raices judías

Aparece quincenalmente
Director: Prof. Pedro E. Berim
Diseño y Diagramación: Luminaria Design

Propietario
Unión de Israel en la argentina (U.D.I.)

Registro Nacional de la Propiedad Intelectual #187.257