La Voz Judía


La Voz Judía
El peligro del dialogo entre religiones
Yonoson Rosenblum

El tema del dialogo entre religiones es uno de esos temas fuertemente perennes. Una conferencia reciente auspiciada por el Centro de Estudios Judeocristianos del College de Boston discutió la aplicabilidad de la prohibición impuesta por Rabbi Joseph Ber Soloveitchik, una figura importante en la judería ortodoxa.
Atarah Twersky, la hija de Rabbi Soloveitchik, insistió que el punto de vista de su padre nunca cambió, a pesar de los cambio en las actitudes de la iglesia católica en los casi treinta años entre la encíclica Nostra Aetate de la iglesia y la muerte de Rabbi Soloveitchik. Vale la pena ver el tema, aunque sea tan sólo para darnos cuenta lo poco que puede ofrecer este diálogo y el peligro que esconde.
El dialogo entre religiones no tiene sentido porque no puede cambiar nada. La halaja, o la Ley judía, es la juridicción de aquellos que tienen un dominio total sobre la vasta literatura de la halaja. No hay más lugar en el proceso de la halaja para las opiniones de aquellos que no tienen este tipo de preparación, sean judíos o gentiles, que para los miembros de una sinagoga, para determinar las prácticas halájicas.
Realmente sería de gran ventaja si los imams islámicos se convencerían de parar de aconsejar los atentados suicidas. Pero sólo una persona ingenua esperarían que un dialogo teológico con rabinos sería persuasivo.
Es verdad, la doctrina católica respecto al cargo tradicional de deicidio en contra de los judíos ha cambiado en las últimas décadas. (A diferencia de los rabinos, el Papa tiene el poder de enunciar una nueva doctrina.) Aun así, resulta dudoso que la doctrina católica haya cambiado por argumentos teológicos demostrados por los rabinos, cuya área de conocimiento no son los evangélios cristianos. Cambió por la culpa de la iglesia por la complicidad con la Solución Final de Hitler y el legado del odio hacia los judíos basado en las enseñanzas de la iglesia.

UNA INFLUENCIA PELIGROSAMENTE BORROSA
El dialogo entre religiones es peligroso porque tal dialogo inevitablemente lleva a borronear el mensaje del judaísmo. La naturaleza del dialogo es que uno evoca concesiones y compromisos del otro lado sólo haciendo sus propias concesiones. La comparación del rabino principal de Inglaterra, Rabbi Jonathan Sack, del dialogo entre religiones con el asesoramiento matrimonial es altamente pertinente, ya que en asesoramiento matrimonial ambas partes tendrán que hace concesiones.
El libro rodeado de controversia de Rabbi Sack, La Dignidad de la Diferencia, provee una lección sobre los peligros del dialogo teológico entre religiones. Este tipo de dialogo tiene algunos proponentes un poco más entusiastas que Rabbi Sack, quien se jacta de haberse encontrado en secreto con un importante imam iraní y ha expresad su deseo de encontrarse con Shiekh Abu Hamzu, de la mezquita de Finsbury Park, un simpatizante del régimen taliban quien admite compartir las opiniones de Osama bin Laden.
La búsqueda del dialogo entre religiones llevó a Rabbi Sack a intentar construir una teoría general de la religión in su libro. El resultado fue una seria distorsión de las creencias judías centrales, y forzó a Rabbi Sack a reescribir el libro después de que ni uno de los rabinos británicos se puso en su defensa.
En el proceso de construcción de su teoría general, Rabbi Sack se vio forzado a negar la unicidad absoluta de la Revelación en el Monte Sinai. “D-os habló con la humanidad en muchos lenguajes: a través del judaísmo con los judíos, el cristianismo con los cristianos, a través del islám con los musulmanes,” escribió. El precio de este ecumenismo fue ignorar la distinción clásica del Kuzari entre el judaísmo y cualquier otra creencia monoteista: únicamente el judaísmo entre todas las religiones monoteistas está basada en una revelación a todo un pueblo, no a una figura única. Rabbi Sack tampoco especificó dónde, cuándo o cómo se supone que D-os habló con los cristianos y los musulmanes.
Nuevamente Rabbi Sack no enfatizó a Sinai como un evento único en la historia humana cuando dijo que ninguna fe es completa y que cada una tiene una porción de la verdad. Uno se pregunta qué le podría decir un rabino a un joven judío que defiende su decisión de casarse en base al libro de Rabbi Sack: “¿Cuál es el problema? Cada una de nuestras creencias tiene sólo una parte de la verdad. Juntos poseeremos más verdad.”
“El D-os de la Biblia hebrea ama a cada uno de sus hijos por lo que son: Isaac e Ishmael, Jacob y Esau, Israel y las naciones...” es un pensamiento amable y políticamente correcto. Pero también es difícil reconciliar las palabras de Rabbi Sack con la lectura de la haftara - “Amo a Iaakov, pero odio a Esau...” (Malaji 1:3), o la descripción en la Torah de Ishmael como un hombre salvaje, “sus manos en contra de todos, y las manos de todos contra él.”
“Yitz” Greenberg, otro entusiasta del dialogo entre religiones, fue mucho más lejos hacia la herejía y la desaparición de las distinciones entre el judaísmo y el cristianismo. (Rabbi Sack publicó una reedición sin las paginas ofensivas.) Según Greenberg, Jesús fue un “Mesías fracasado,” igual que Abraham y Moisés que también fueron “fracasos”. Ambos judíos y cristianos se equivocan en reclamar ser los elegidos, según Greenberg, porque hay suficiente amor en D-os “para elegir una y otra vez.”

¿CON QUÉ PROPÓSITO?
Finalmente, el dialogo entre religiones es innecesario porque su ausencia no evita el desarrollo de las buenas relaciones entre personas de diferentes creencias. Las personas religiosas, de hecho, encuentran amplias áreas en común entre ellas. Los judíos ortodoxos, por ejemplo, experimentan un confort mucho más grande con los cristianos evangélicos que los judíos seculares, a pesar de su abstención de realizar el dialogo teológico.
El fallecido Cardenal O´Connor abrazaba efusivamente a Rabbi Moshe Sherer, quien fue durante mucho tiempo líder de Agudat Israel de los Estados Unidos, cada vez que se encontraban. Bajo el liderazgo de Rabbi Sherer, católicos y judíos ortodoxos trabajaban juntos de manera productiva respecto a temas que tenían que ver con educación y moral, sin caer en discusiones teológicas. De hecho, evitando las discusiones de esta índole lograban mantener la alianza entre ellos.
No tiene sentido, es peligroso e innecesario - estas razones deben ser suficientes para evitar el dialogo entre religiones.

 

Nro 342 - Adar del 5764 / Marzo de 2004

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